Estudio de los Textos Religiosos I: “La Biblia”, autor David Pino Alonso

La Biblia 

La Biblia es uno de los libros más conocidos en el mundo entero y de los más influyentes en el mundo occidental. Durante siglos, dirigió la vida de miles de personas independientemente de su postura religiosa. Sin embargo, pese a ser de las obras más vendidas, en la actualidad es de menos leídas en proporción a su venta. En muchos casos, su uso se ha restringido principalmente a lo litúrgico y ceremonial.

 El texto que actualmente la conforma fue el resultado de la unión de muchas obras dispersas con distinta naturaleza narrativa y poética. Más aún, la palabra “Biblia” proviene del plural de la palabra griega que significa precisamente “librillo” (singular: Βιβλíον  plural: Βιβλια), por lo que su nombre hace alusión directa a esta heterogeneidad textual. Es un error literario y teológico considerar a la biblia como una obra escrita por un sólo autor o descendida directamente desde el cielo.

Los “librillos” que en la actualidad son parte de la Biblia fueron seleccionados bajo distintos criterios de “canonicidad” que les permitió obtener la aprobación de la comunidad judeocristiana. Sin embargo, esta elección no fue fácil y el resultado más visible es la existencia de un canon católico y otro protestante. La diferencia es esencialmente que los segundos no consideran como sagrados los textos llamados “deutorocanónicos” (del nuevo canon), textos del Antiguo Testamento escritos en griego que no pertenecían a los libros tradicionales de los judíos (Tanaj).

Independientemente del canon, es posible dividir la Biblia en dos grandes apartados: el Antiguo y el Nuevo Testamento. Acorde con el canon católico, el primero está compuesto por 46  libros –39 en el canon protestante– y el Nuevo Testamento por 27. Todos los cuales pertenecen a diferentes géneros literarios que marcan el estilo con el que cada pequeña obra fue escrita. Se destacan entre estos géneros los libros históricos, jurídicos, proféticos, líricos, sapienciales, evangelistas y epistolares. Esto da a entender que las temáticas tratadas en la Biblia son muy variadas: guerras, conflictos familiares, cánticos y epístolas son sólo algunas. El gran elemento en común es el testimonio de la fe de un pueblo y su educación por parte de la divinidad única con el propósito de apuntar a la figura de Jesucristo, fin último de la revelación cristiana.

En cuanto a su transmisión, no se conoce una “versión original” de un texto bíblico hasta ahora. Sólo se cuenta con copias y copias de copias para conocerlo. Sin embargo, se tiene bastante consenso en determinar que originalmente la Biblia se escribió en tres lenguas: el hebreo, el griego y el arameo. En la primera todo el pentateuco, los libros históricos y algunos profetas; en la segunda los libros deutorocanónicos y todo el Nuevo Testamento; y en arameo, algunos fragmentos muy breves tales como: Génesis 31,47; Jeremías. 10,11; Daniel 2,4-7:28; y Esdras 4:8-6:18; 7:12-26.

Por otro lado, la rápida difusión del Cristianismo a través del Imperio romano, creó la necesidad de traducirla al latín –y a otros idiomas–, por lo que será en la lengua del imperio a través de la cual los textos bíblicos se harán más conocidos, y circularán oficialmente casi exclusivamente en esa lengua hasta que la reforma protestante incentivará su traducción a las lenguas vernáculas de cada país europeo donde el latín había dado paso a otros idiomas o dónde nunca se había hablado esta lengua.

Así las cosas, el texto bíblico ha llegado hasta nuestros días sin mayores alteraciones, pues gracias, principalmente, a la constitución dogmática de la Iglesia Católica Dei Verbum y los eruditos trabajos de la teología protestante, la biblia ha aceptado todos los aportes provenientes de otras ciencias y especialidades humanas con el fin de mejorar su difusión y comprensión. Su influencia, aunque no la de antaño, sigue siendo muy importante en millones de personas, tanto desde un punto de vista religioso confesional, como académico, siendo un texto obligatorio para cualquier estudioso que quiera comprender y estudiar muchos de los aspectos culturales y sociales de las sociedades occidentales en donde la biblia ha alcanzado mayor difusión y conocimiento.

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