Estudio de los Textos Religiosos III: “La Torah”. autor Javier Arriaga García

La Torá

La Torah o Torá (también Tora según la Real Academia Española), ¿quién no ha oído hablar de este conocido libro de la religión judía? Y sin embargo, ¿quiénes de entre los lectores están al tanto de lo qué trata o lo que contiene? Algunos ya lo sabrán, pero a muchos otros les sorprenderá descubrir que la Torá no es otra cosa sino el Pentateuco; es decir, los cinco primeros libros que también contiene la Biblia cristiana (Génesis, Éxodo, Levítico, Números y Deuteronomio). Antes de continuar creo que habría que poner las cosas en perspectiva para que quede más claro de qué libros estamos hablando. La Biblia cristiana, mucho más conocida en Europa por razones obvias, puede dividirse en dos partes: el Antiguo Testamento y el Nuevo Testamento. Este último es exclusivamente cristiano, pero lo que en castellano conocemos como Antiguo Testamento es junto con el Talmud uno de los libros sagrados del judaísmo, y es lo que los judíos conocen como Tanaj. Este a su vez puede dividirse en otras tres partes: la Torah (ley), Nevi’m (profetas) y Ketuvim (escritos).

Ahora que podemos situar de manera más clara este libro (o mejor dicho, conjunto de libros), ya podemos pasar a hablar de la Torá en sí y responder a algunas preguntas que suelen venírsenos a la mente: ¿cuándo fue escrita?, ¿dónde?, ¿en qué lengua?, ¿qué contiene? y ¿quién lo hizo? Con la excepción de que fue escrita en lengua hebrea, estas preguntas no tienen fácil respuesta.

La tradición dice que la Torá fue escrita por Moisés, ya que en el Tanaj se refieren a este libro en numerosas ocasiones como “el libro de Moisés” o “la ley de Moisés”. Si esto fuera cierto, podríamos decir que la Torá fue escrita antes del siglo XII a.C. (cuando se estima que vivió su escritor). Sin embargo, y a pesar de que esta tradición estuvo vigente hasta después de la Edad Media, y de hecho sigue siendo la versión oficial de la Iglesia Católica, es evidente que Moisés no fue el autor de la Torá. Es evidente entre otros motivos porque en el Deuteronomio, último de los cinco libros del Pentateuco, se narra la muerte de Moisés. Es insostenible, pues, que Moisés fuera el autor del libro. Es prácticamente imposible hoy en día saber quién es el auténtico autor, pero hay una serie pistas que hacen pensar que de hecho, no hay solamente uno. Todo parece indicar que la Torá es en realidad una recopilación de diferentes textos de distintas tradiciones finalmente unificado. Esto lo podemos saber porque el hebreo empleado en las diferentes partes del texto es algo diferente, se centra en lugares distintos, emplea un estilo literario que difiere de los otros, por la forma en que se ve a Dios, y también porque unas mismas historias se repiten con ciertas variaciones. Se supone que la Torá es la combinación de al menos cuatro tradiciones diferentes: la tradición yahvista, en la cual se llama a llama a Dios por el nombre Yahveh (el tetragrámaton divino Yhwh) es considerada como la parte más antigua, de en torno al siglo X a.C. estando centrada en Judea; la tradición elohista, en donde se llama a Dios por el nombre Elohim, también muy antiguo, de alrededor del siglo IX a.C.  centrado en Israel; la tradición deuteronómica, del siglo VII a.C., que se cree compuesta en una época de crisis de unidad de Israel; y finalmente la tradición sacerdotal, compuesto entre los siglos VI y V a.C.

Estas distintas partes que conforman la Torá no están separadas físicamente dentro de ella, sino que el redactor o redactores finales entremezclaron las diferentes tradiciones durante todo el libro, aunque parece claro que unos tienen más presencia en unas partes y otros en otras. Por ejemplo, la tradición deuteronómica se centra en la parte de las normas y leyes, mientras que cuando aparece una larga y repetitiva lista de descendientes todo indica que se trata de una contribución de la tradición sacerdotal.

Por tanto, al estar formada la Torá por tantas tradiciones diferentes, no es de extrañar que haya contradicciones o repeticiones. Basta con abrir el primer libro del Pentateuco para ver cómo esto sucede desde el principio, donde podemos ver dos creaciones del mundo diferentes. En el primer capítulo, en los versículos 11 y 12 se dice que Dios hizo brotar hierbas y árboles en la tierra, y en el versículo 27 crea al hombre y la mujer a su imagen (sin nombrar nada de sacar a Eva de la costilla de Adán). Y sin embargo, en el segundo capítulo dice en el versículo 5 que no había hierba sobre la tierra ni hombre que la cultivara, así que crea al hombre de la arcilla en el versículo 7, cuando ya los había creado previamente a ambos, y ahora sí, en el versículo 22, crea Dios a Eva a partir de la costilla de Adán.

En cualquier caso, como ya se ha dicho anteriormente, es difícil llegar a conclusiones definitivas sobre el origen de estos libros. Lo que sí está claro es que ha influido de manera drástica en la vida de miles de millones de personas desde que la Torá fue escrita, y que probablemente lo seguirá haciendo durante mucho tiempo.

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