Día del libro 2013 – Recomendación de Laura Camino, “El Ministerio del Dolor” de Dubravka Ugrešić

El Ministerio del DolorDubravka Ugrešić

Nuestro pasado nunca nos abandona. Y si, además, el pasado resultó ser traumático, es casi imposible olvidar todo lo que se ha sufrido. Los recuerdos se presentan ante nosotros de múltiples formas, a veces incluso intentando pasar desapercibidos, procurando no dolernos demasiado, pero no nos dejan nunca. Son una suerte de estigma que llevamos siempre con nosotros a todo lugar y en todo momento, que reclaman atención -han sido y serán parte de nuestra vida- y que nos obligan a recordar aún cuando no queremos.

El Ministerio del Dolor, de Dubravka Ugrešić, es una obra en la que pasado y presente van inextricablemente unidos. Los personajes, con sus elecciones y actuaciones en el pasado, han perfilado su presente, un presente que no les acaba de convencer, que sigue sin parecerles suyo, y que algunos (como Tanja Lucic) viven de forma casi autómata.

Abandonando la antigua Yugoslavia, su país natal, por causa de la guerra, Tanja se refugia en Amsterdam, donde le ofrecen impartir clases de serbo-croata en la cátedra de eslavística durante dos semestres. Acepta sin dudarlo, pero al instante se le plantea un problema metodológico básico, pues no sabe cómo enseñar la lengua y la literatura de un país ahora inexistente, cuyo idioma se ha divido además en tres lenguas diferentes. Al final esta profesora acabará obviando el programa docente y decidirá emprender una especie de terapia de grupo que les ayude, tanto a sus alumnos como a ella, a reconciliarse con el pasado y a superar el trauma emocional causado por el exilio y la pérdida de identidad.

La autora nos introduce, pues, en el vertiginoso y confuso mundo del exilio. Los personajes de su novela están marcados por esta experiencia vital, dolorosa donde las haya, que los envuelve, los arrastra, los sacude y los descoloca, los tortura y los martiriza, para luego acabar meciéndolos sobre la falsa tranquilidad y seguridad que les proporciona el lugar que los ha acogido como exiliados. La historia de la propia Dubravka Ugrešić dramatiza más la de esta novela, pues esta obra ha sido canonizada internacionalmente (piénsese, sin ir más lejos, que está incluida en el libro editado por Peter Boxall 1001 Books You Must Read Before You Die) pero no cuenta con reconocimiento en su lugar de origen (actual Croacia), de donde la autora se exilió por motivos políticos e ideológicos y en el que se la considera una traidora a la patria. Por eso mismo, Dubravka es capaz de transmitir como nadie todos estos sentimientos al lector de una manera desgarradora y conmovedora que a veces incluso se acerca al lirismo y que, si aceptáis mi consejo, no os deberíais perder.

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